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Doulas y Comadronas; ¿Son necesarias las doulas?

Después de trabajar como doula en EEUU durante 6 años me mude a España donde planeaba seguir acompañando y sirviendo a madres en su camino a la maternidad, con la meta de darles apoyo emocional, de información y físico, antes, durante y después del embarazo. En EEUU tengo buenas amigas comadronas y mi experiencia tanto personal como profesional me ha enseñado que doulas y comadronas trabajan muy bien juntas y forman un buen equipo. Por ello fue una sorpresa enterarme que muchas comadronas en España consideran el papel de una doula como intrusismo.

Se que las comadronas están luchando duro por ser reconocidas como las profesionales mejor capacitadas para acompañar a madres durante todo su ciclo reproductivo y durante el embarazo y parto de bajo riesgo. Un papel que apoyo por completo. Esta lucha, según lo que entiendo y resumido, es debido a que la figura del ginecólogo durante años minimizó y rechazó la figura de la comadrona, algo que sigue ocurriendo. No se si es por ello que al surgir la figura de la doula en un ámbito mas profesional ven su figura amenazada desde otro lado también. Digo surgido en ámbito profesional porque al igual que la figura de la comadrona el de la doula siempre ha existido, aunque no con el nombre “doula” y no de manera profesional. En realidad es la figura del ginecólogo que es relativamente nueva, y que gracias a los avances médicos, cuando es necesario, puede intervenir médicamente para salvar las vidas de madres y bebés (métodos que hoy en día están siendo abusados, pero ese es otro tema).

Quizás una se puede preguntar (y quizás lo temen algunas comadronas) ¿por qué no lo puede hacer todo el ginecólogo? Dar el apoyo emocional, medico y de intervención si fuera necesario. De hecho ya los hay, pero no es necesario tener todos esos conocimientos, ya que dar a luz no es un evento de riesgo. La manera que lo veo yo es que la comadrona es la única profesional formada para asistir partos de un modo integral, desde dar el apoyo emocional, a observar que todo evoluciona de manera saludable, de intervenir si se requiere alguna intervención o de derivar a un ginecólogo si se presenta una complicación. No es siempre necesario tener los conocimientos de un ginecólogo, ya que afortunadamente la mayoría de partos no requieren intervención alguna. Pero es muy beneficioso tener a alguien asistiendo el parto que sabe reconocer cuando las cosas no se están desarrollando de una manera favorable y saben que hacer y como derivar en situaciones de riesgo. Así que las comadronas hacen bien en luchar por su puesto; son las expertas de la evolución de un embarazo y parto normal y saben cuando hay que recurrir a un ginecólogo, que son los expertos en embarazos y partos de alto riesgo.

Las doulas no aportan ningún cuidado medico, y si las comadronas ya pueden dar el apoyo emocional y además el medico y saben cuando derivar a un ginecólogo, entonces ¿las doulas son necesarias? La única figura prescindible es el de la doula profesional. Si, lo has leído bien, las doulas profesionales son, o mejor dicho deberían ser prescindibles. Quizás al acabar de leer esto entenderás porque, yo, una doula digo eso.

Sabemos que la comadrona siempre ha existido y ha acompañado madres durante el embarazo y el parto y sabemos que el ginecólogo surgió gracias a los avances médicos. Pero y la “doula”, de donde sale la figura de la “doula” y ¿por qué? Cómo ya he dicho antes la figura de la doula no es nueva, si en el sentido profesional, pero no en el sentido de una figura que provee acompañamiento emocional durante el parto.

La “doula” y la comadrona siempre han coexistido. Históricamente se ven figuras de una mujer dando a luz que durante el parto esta rodeada no de una mujer sino de dos. La comadrona era la figura que mas conocimiento tenia sobre el parto y la “doula” era el apoyo emocional de una madre, tía, hermana, familiar, amiga... Todas confiaban en la capacidad de la mujer de dar a luz y se apoyaban las unas a las otras. Al igual que la medicalizacion del parto empezó a excluir a la comadrona, lo mismo pasó con el apoyo emocional de la figura de la “doula”. Madres, hermanas, tías, amigas, etc. ya no estaban bienvenidas en el momento del parto y así las figuras de apoyo poco a poco fueron perdiendo la confianza y el conocimiento básico del parto. Con el tiempo el parto se fue medicalizando cada vez más y empezó a excluirse las figuras de acompañamiento emocional y las funciones médicas más "limitadas" de las comadronas.
  
Pero entonces ¿qué pasa con la figura de apoyo emocional? Siguen habiendo madres, tías, hermanas… ¿por qué no hacen ellas de doulas hoy en día también? Antes era así y de hecho hay que si que lo hacen, y es maravilloso que así sea. Pero con la sobre medicalizacion de los partos muchas madres, tías, hermanas no solo han perdido confianza y conocimientos sobre el proceso, sino que ellas mismas han tenido partos sobre medicalizados y hasta experiencias negativas, lo cual afecta el tipo de apoyo que son capaces de dar, porque no solo no tienen los conocimientos sino que hay muchas emociones y miedos por medio. Además en España normalmente solo se permite la entrada de un acompañante en la sala de partos y suele ser el padre. El padre es una figura muy importante de apoyo emocional pero no es una mujer y no vive la experiencia de la misma manera (el papel del padre, su propia vivencia, y el efecto que tiene sobre el parto es un tema por si solo también). Y así, con estas limitaciones impuestas, la figura del apoyo emocional de mujer a mujer en el parto desapareció... temporalmente.

En los 60 hubo un estudio llevado a cabo por dos médicos en el que se descubrió, casi por accidente, que cuando una mujer estaba continuamente acompañada durante el parto por otra mujer (apoyo de uno a uno), el parto evolucionaba de una manera mas favorable, eran partos mas cortos y con menos necesidad de intervención medica, se recuperaban antes, la lactancia resultaba mas fácil y su visión de la experiencia era mas positiva. Los médicos decidieron llamar a esta figura “doula” procedente del antiguo griego que significa “mujer esclava” o “sirvienta”, y era una mujer que servía a otras mujeres. Es gracias a estos estudios que se volvió a reconocer la importancia del apoyo emocional y continuo durante el parto y que la figura de la “doula profesional” surgió. www.dona.org/pdfs/BDPostionPaperSpanish.pdf

Los médicos Marshall Klaus, neonatologo y John Kennell, pediatra, a raíz de sus descubrimientos fundaron en 1992 la primera organización de doulas llamada DONA Internacional. DONA tiene un código ético muy estricto y claro y define a una doula como una profesional con conocimientos sobre el parto que provee apoyo emocional, de información y físico, antes, durante y después del parto. En ningún momento una doula puede hacer cosas médicas o interferir en los cuidados médicos. http://www.dona.org/aboutus/code_of_ethics_birth.php

Pues entonces ¿es o no es necesaria la doula profesional? Una de las cualidades de las comadronas es que aparte del cuidado medico proveen apoyo emocional durante el embarazo y parto. En el caso que una comadrona provee todo el cuidado continuo, desde el embarazo y durante todo el parto y post-parto, y no solo cuida de la mujer médicamente sino que emocionalmente también, yo no creo que una doula sea imprescindible. Si, lo he vuelto a decir… PERO… y esto es un gran pero… hay otras preguntas importantes por hacer: ¿Una mujer puede beneficiarse de más apoyo emocional? ¿Qué pasa cuando a parte de una comadrona hay el apoyo de una mujer que su única preocupación es el bienestar emocional de la madre? Y aun más importante ¿qué pasa cuando una mujer se encuentra en una sociedad donde los cuidados que recibe durante el embarazo no son de la misma persona que le atiende el parto y el post-parto? ¿Qué pasa cuando una mujer da a luz en un hospital donde la proporcion de comadronas por mujer no es de uno a uno? Entonces ¿donde esta el apoyo emocional continuo?

Conozco comadronas, no solo en EEUU sino que aquí en España también, que no solo apoyan la figura de la doula sino que la aprecian y la recomiendan. ¿Por qué? Porque saben que no se puede tener demasiado apoyo emocional y que en el momento que ellas tienen que enfocarse en los cuidados médicos, y estar al tanto de la evolución del parto (o incluso cuidar de otras mujeres que están de parto) pueden dejar un momento los cuidados emocionales en mano de la doula y enfocarse en el aspecto medico.

Pero las doulas no son personal sanitario, entonces ¿cómo pueden acompañar a madres en el parto? Justamente porque las doulas no son personal sanitario pueden enfocarse en el aspecto emocional y de apoyo. Las doulas no tienen nada mas de lo que preocuparse que el cuidado emocional de la madre (y de su pareja. Ya que las doulas no solo se limitan a dar apoyo a la madre sino que a la pareja también, para que la pareja pueda estar mas presente y tranquila en el apoyo emocional que da. Otro tema para abordar son las ventajas para la pareja el tener una doula presente, porque es importante dejar claro que la doula nunca toma su lugar, al contrario es un gran apoyo para la pareja también).

Y el intrusismo ¿que pasa allí? Por desgracia en todas profesiones hay personas que actúan fuera de sus limites o abusan su posición. Desgraciadamente al haber doulas que no conocen sus limites y por falta de una verdadera comprensión de la figura de la doula (desde fuera y dentro de la profesión de doulas, aunque las doulas que no ejercen apropiadamente son una minoría) se ha llevado a generalizar sobre todas las doulas y verlas como una figura de intrusismo profesional. Pero si se tiene en cuenta que el papel de una doula se limita a dar apoyo emocional, físico y de información, todo de manera no medicalizada, reconociendo que de hecho es ventajoso que doulas no sean profesional sanitario, cuando una doula trabaja dentro de esos limites no hay intrusismo y solo hay ventajas para la madre, e incluso la comadrona.

Decir que una doula no puede acompañar a una madre en el parto porque no es profesional sanitario es como decir que una comadrona no puede asistir un parto porque no es cirujano. Todos tienen su lugar, sus límites y sus ventajas. Y solo trabajando juntos podremos ayudar a crear el mejor parto posible.

Entonces ¿por que he dicho que creo que la doula profesional es la única figura prescindible? Eso lo digo porque creo que en una sociedad idónea, donde el parto se tratase con el mayor respeto y confianza, donde a las niñas se les ensañase desde pequeñas a conocer sus cuerpos, a entender y confiar en el proceso del embarazo y en su habilidad de dar a luz, en una sociedad donde todas las mujeres y hombres viesen el parto como algo natural y positivo, donde las comadronas solo miraran e interfiriesen cuando fuera necesario, donde el ginecólogo solo interviniese cuando la vida de la madre o el bebé estuviera en riesgo, entonces la figura de la doula “profesional” no existiría, porque ya no seria necesario, porque todas las mujeres, madres, hermanas, tías, amigas, volveríamos a ser “doulas”. Pero hasta entonces aquí estoy, porque se me necesita.

Es en todo esto donde creo que se encuentra el gran mal entendido en España sobre la figura de la doula. Es un tema en el que se puede profundizar mucho más, pero por ahora espero que ayude a ver la figura de la doula profesional desde otro punto de vista. Que abra dialogo para ver como todos podemos mejorar el parto para madres y bebés. Y así pido que ginecólogos, comadronas y doulas, todos reconozcamos lo bueno que puede aportar cada área de apoyo y conocimiento y nos abramos a ayudarnos los unos a los otros, no por nosotros mismos y nuestras profesiones, sino porque al final del día no se trata de lo que los ginecólogos, comadronas o doulas quieren o ven correcto, sino de lo que una mujer quiere, necesita y se merece.